(Narra Anna)
Una melodía demasiado conocida para mí sonó cerca de mi oído despertándome de mi letargo. Entreabrí los ojos con cuidado para averiguar qué era lo que estaba sonando y reconocí el tono de llamada de John. Descolgué el teléfono móvil poco después de bostezar.
—¿Diga? —contesté con voz ronca.
—¡Anna! —chilló una voz femenina al otro lado y mi dormida cabeza tardó en ser consciente de la persona que me estaba hablando.
—¿Qué pasa? —pregunté adormilada.
—¡Llevamos dos años sin vernos y me dices "¿qué pasa?"! —intentó imitar mi voz. "¡Gemma!" dijo una voz en mi interior y rápidamente me recompuse, prestándole toda la atención de la que disponía.
—¡Gemma! ¿Ya has vuelto? —pregunté entusiasmada por ver a mi amiga. Para nuestra desgracia, los padres de John y Gemma decidieron enviar a esta última a España durante lo que quedaba de instituto hasta comenzar la universidad, es decir, dos años enteros viendo a Gemma únicamente uno o dos días en Navidad.
—¡Sí! ¡Y ni te imaginas lo odiosa que es Inglaterra después de haber estado viviendo en España! —se queja ella con su característico tono de voz.
—Gemma no te metas con mi patria —me burlé de ella.
—También es la mía, gilipollas —habló intentando ser borde. —¡Dime que vamos a vernos hoy por favor! —rogó.
—Ajám.
—¡Sosa!
—¡Acabo de despertarme, déjame en paz!
—¡Nos vemos a las 5 en Amorino! —chilló al otro lado de la línea y colgar tras lanzar un beso al aire.
Deposité mi smatphone sobre la cama tras haberlo bloqueado y una sonrisa iluminó mi rostro. Mi estómago se llenó se esa especie de mariposas y me sentí increíblemente feliz por volver a ver a una de mis mejores amigas de nuevo. Quizás era tonto, pero la había echado muchísimo de menos.
—Anna, haz el favor de levantarte ya, que es tarde —habló mi hermana pasando a mi habitación y abriendo mi armario. Bufé apartando las sábanas de mi cama y la miré husmear entre mi ropa.
—Déjame dormir Nicole —me quejé mirando a mi rubia hermana.
—¡Qué te he dicho que te levantes!
—¡Que me dejes! —le chillé y ella cogió parte de mi ropa y salió de la habitación. Escuché un murmullo quejándose acerca de que me levantara y, furiosa, me destapé y caminé hasta la cocina para preparar mi desayuno.
(Narra Liam)
—¿Estáis listos para empezar a rodar, chicos? —preguntó el director del videclip, John Urbano, revisando todo lo que veía. Por suerte, ya habíamos grabado gran parte del vídeo y no mucho nos retenía de nuevo de Wolverhampton, mi ciudad natal. Miré alrededor del Lake Placid, el lugar dónde tocaba rodar hoy y sonreí por todos los recuerdos que me traía esta ciudad.
Observé a mis compañeros de banda, sonrientes, preparados, emocionados. Tal como estaba yo, con los pelos de punta, esperando cualquier cosa. Teníamos el principio del videoclip, las tomas individuales, las panorámicas, con los demás actores... Por hoy nos faltaban un par de escenas y podríamos volvernos a casa, nuestra nueva casa en Londres todos juntos.
—¡Bien chicos, el rodaje ha terminado por hoy! —gritó él nuevamente tras varias horas que pasaron rápidamente para nosotros. Nos abrazamos los cinco con fuerza, entusiasmados. Quizás así vivíamos siempre, emocionados. Cada vez nos reconocía más y más gente, quizá no tanta como en The X Factor, sin embargo, íbamos haciéndonos un espacio en el mundo de la fama y cada vez nos gustaba más,
—¡Liam, comida en grupo hoy! Vienes, ¿no? —preguntó Niall y asentí, acercándome a ellos deprisa.
—Vamos, pero no le dejemos conducir a Louis, por favor —me burlé tras su reciente problema con la policía estadounidense. Él me enseñó su dedo corazón y juntos caminamos hasta el coche, con nuestros brazos por encima de nuestros hombros.
—¿Sabéis el tío de ayer que se cabreó por la calle? —mencionó Harry, mirando su móvil.
—Claro —hablamos casi todos a la vez.
—Pues me sigue en twitter —dijo antes de comenzar a reírse. Sonreí y entonces se me ocurrió la mejor idea que tuve ese día.
—¿A ver? —Harry me pasó su móvil y memoricé el user del chico para ver si así podría conseguir el número de teléfono o al menos el twitter de Anna. Asentí con la cabeza mientras reía, mirando a Harry y me acomodé en el asiento, desbloqueando el móvil. Busqué el user y rápidamente apareció en mi móvil su cuenta, la abrí y miré todos sus tuits en busca de alguno que pudiera parecerse al de Anna o la búsqueda se me haría demasiado larga.
Por suerte para mí, uno de sus tuits más recientes mencionaba a una tal Anna con una foto de Evan Peters y pude descubrir su cuenta. Comencé a seguirla y le envié un mensaje directo.
@Real_Liam_Payne
¡Buenas tardes ;)!
El coche paró y me guardé el móvil en el bolsillo antes de salir.
(Narra Anna)
—¡No puedo creerme que seas la mejor amiga de mi hermano! —exageró las cosas Gemma, sentada delante de mí con un helado "especial" de Amorino en su mano. Me tapé la boca con la mano al reír por su expresión de asombro.
—Exagerada...
—¡No me llames así! O sea, antes de irme ni os hablabais y cuando vuelvo me entero de que os pasáis juntos todos los días.
—No sé, empezamos a llevarnos bien —cogí otra cucharada de mi helado.
—Tía, dime que no es verdad, por favor —suplicó y rodé los ojos.
—Gemma, que no es para tanto.
—¡Sí que lo es! Ni de coña voy a quedar con mi hermano —amenazó.
—¡Vale, yo no he dicho eso! —comencé a reírme.
—Más te vale. Bueno, ¿Y qué tal con las demás?
—Bien, en realidad desde que te fuiste ya no estamos las mismas —comenté.
—¿Podemos dormir en tu casa algún día todos juntos? —preguntó con cara de cachorro. —Tengo muchísimas ganas de nuestras noches juntos.
Su petición me puso nostálgica y me encontré a mí misma pensando en lo increíbles que eran los días al lado de todos mis amigos cuando eramos un gran grupo unido.
—Claro, pero pronto, ¿no? —ella asiente feliz e internamente suplico porque todos ellos estén en Londres los próximos días ya que llevo sin hablar con ellos una eternidad.
Amorino´s Gelato.
Al llegar a casa mi móvil comenzó a vibrar dentro del bolsillo de mi pantalón ya que éste se acababa de conectar a la WiFi de mi casa. Cerré la puerta con cuidado y caí en cuenta de que no había nadie en casa ya que de los tres llaveros colgados detrás de la puerta sólo estaba el mío.
Desbloqueé el móvil y me lancé sobre mi sofá, sacándome los zapatos sin la ayuda de mis manos y revisando todas las actualizaciones y mensajes. Como siempre, dejé twitter para el final porque normalmente era una notificación sobre un retweet de mis seguidores o algo del estilo. Sin embargo, un nuevo seguidor apareció en mi bandeja de entrada, con el típico tick de una persona famosa o algo del estilo.
Al acercar la foto de perfil abrí los ojos impresionada. ¡Liam Payne, One Direction! Wow —pensé. Abrí el mensaje que me había enviado aquella tarde y contesté.
@Anna_Thompson
¡Deja de stalkearme! D:
Y me reí antes de comenzar con los mensajes a mis antiguos amigos.
Anna´s living room.


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