Capítulo 28:
(Narra Cece)
Entre sueños, sentí como alguien golpeaba mi hombro con suavidad. Abrí los ojos y vi que Liam, mecía con suavidad el hombro de Ana, tras despertarme a mí.
Buenos días- dije una vez Ana hubo abierto los ojos.
Hola- dijo ella con una sonrisa- Tengo sueño.
Tienes que hacerte una prueba Ana- dijo Nicole- Una ecografía.
¿Ecografía?- preguntó Liam.
Sí, pero es para los riñones- dijo Nicole con una media sonrisa. Me levanté de la otra cama que había en la habitación, Liam y Nicole habían dormido en los sillones.
La noche anterior, conseguimos convencer a la enfermera para poder quedarnos Liam, Nicole y yo, aunque a ella, dos ya le parecía demasiado.
Solo pueden pasar dos personas a las ecografías- dijo la enfermera.
Id vosotros- les dije a Nicole y a Liam. Ellos asintieron.
Caminamos por el hospital, siguiendo a la enfermera, a diferencia de la entrada del hospital, los pasillos eran de un color verde claro, con muchas puertas al largo de estos, de colores verdes claro, blanco y grises claro. Nos sentamos en un pasillo, que tenía a lo largo, pegados a la pared muchas sillas marrones, estas paredes eran blancas y rugosas al tacto, las puertas eran iguales que las anteriores y con pomos dorados, desgastados por el tiempo. Los cuatro, nos sentamos en las sillas, Ana con su pijama amarillo, provocando la mirada de alguna gente que no está ingresada, la verdad es que era cierto lo que me había dicho de que era horrible. En apenas unos cinco minutos salió una enfermera de las puertas que estaban al final del pasillo, dos puertas grandes y blancas.
Ana Claire Thompson Dixon- dijo. Ana, Nicole y Liam se levantaron de sus asientos- Bien, acompañarme por aquí.- Ellos se levantaron y caminaron hasta desaparecer por la puerta.
(Narra Ana)
Entramos en aquella habitación, la cual era grande y tenía otras cuatro habitaciones dentro, localicé un despacho en la puerta de la derecha. La enfermera nos dijo que entráramos en una habitación a la derecha, al lado del despacho.
Bien, necesito que te quites la camiseta del pijama, y te tumbes aquí- dijo la enfermera, señalando la camilla que estaba al lado de un aparato, ya nada extraño para mí. Comencé a desabotonar el pijama y me tumbé en la camilla. Bájate los pantalones un poco- dijo. Deshice el nudo e intenté bajármelos, Liam al ver que no podía, me ayudó y me dedicó una sonrisa antes de volver a sentarse en la silla junto a mi hermana- Dentro de poco vendrá la doctora- dijo marchándose de la habitación.
Ahora me van a pringar de un gel toda la barriga- dije con cara de asco y ellos rieron.
Que quejica, al menos no te pinchan como a mí- dijo Nicole.
No me puedo creer que te desmayases cuando te pincharon- dije riendo.
¿Enserio?- dijo Liam.
Si- dijo Nicole con cara de pena- Que me hizo daño. Liam y yo reímos. La doctora entró. Era una mujer de estatura media, unos cuarenta y cinco años, pelo rizado pelirrojo oscuro, con gafas. Llevaba una bata blanca y por debajo se podía ver su ropa de calle, una falda marrón con un jersey del mismo color, de calzado, unas bailarinas negras.
Túmbate de lado, con la cabeza hacia la izquierda- le hice caso y me giré- esto está frío- dijo una vez se sentó, poniéndole un gel a una especie de mando. El mando era gris, no era rectangular, como en las películas, era cuadrado al principio pero después se hacía más fino, tenía un botón verde en el centro.
Al notar el contacto del mando contra mi piel me estremecí, como ella dijo, estaba frío y era gelatinoso. Comenzó a recorrer mis costillas con el “mando”, apretando un poco. Coge aire y no respires- dijo.
Durante la ecografía, pude observar el lugar, las paredes eran color crema, el techo y el suelo eran blancos, había dos sillas marrones como las del pasillo, donde estaban sentados Nicole y Liam. La camilla estaba en el centro, al lado, el aparato al que estaba conectado el “mando” y una silla para que se sentase la médica. Al fondo había una pequeña mesa auxiliar gris. Durante la prueba, tuve que tumbarme hacia el lado izquierdo, boca arriba y hacia el lado derecho. Coger aire y no respirar, respirar, no respirar, esas eran las indicaciones de la médica. Cuando terminó, me dijo que me pusiese el pijama y que los resultados se los enviarían al médico. Liam y Nicole, me ayudaron a quitarme el gel con unas servilletas, el cual, milagrosamente, no era pegajoso y no era molesto.
(Narra Sally)
Estaba en casa de Louis, había dormido con él, porque Cece se quedó en el hospital con Ana, nos llevamos todos un gran susto, pero gracias a dios, se estaba poniendo bien. La puerta de la habitación de Louis se abrió, por ella entró él, con el desayuno.
Te quiero- dije cogiendo una de las galletas que había en la bandeja.
Eh, ladrona- dijo Louis dejando la bandeja en la mesa. Yo reí. Se tumbó en la cama y me abrazó, mientras nos tomábamos el desayuno.
¿Quieres que vayamos a ver a Ana hoy?- dijo rompiendo el silencio.
No, hoy le toca a Cece, tendremos que ir de uno en uno a visitarla, porque Liam va a querer hacer los turnos- dije mirándolo.
Ya, bueno, lo importante es que esté bien- dijo Louis.
Si, Liam ha sido un cielo, con todo esto que ha pasado, se nota que Liam y Ana se quieren mucho- dije.
Cierto- dijo, se quedó pensativo.
Así que…, dijisteis en la entrevista que estábamos saliendo con vosotros-dije
Si, ¿No querías que dijese nada?- dijo el nervioso.
Oh, no, no importa, es solo que…, es un poco raro, creo que me estarán poniendo a parir en Internet y todo eso- dije riendo.
Bueno, lo que pasa siempre, pero se acostumbrarán, ya lo sabes- dijo.
Si, solo espero que mi padre no se entere- dije.
¿Tu padre no sabe nada?- dijo, negué con la cabeza.
Aún estoy pensando en cómo decírselo, aunque no creo que se lo tome a bien- dije
¿Por qué?, ¿Qué tiene de malo nuestra relación?
No sé, es un poco porque es un pesado con eso de la edad- dije.
Pero solo nos llevamos tres años
Ya, pero yo estoy haciendo segundo de bachillerato, estoy en el instituto y tú tienes veinte años y eres un cantante famoso.
Él puso una mueca.
Pero no te preocupes, seguro que lo comprenderá- dije terminando la conversación y abrazándome a su pecho.
Entre sueños, sentí como alguien golpeaba mi hombro con suavidad. Abrí los ojos y vi que Liam, mecía con suavidad el hombro de Ana, tras despertarme a mí.
Buenos días- dije una vez Ana hubo abierto los ojos.
Hola- dijo ella con una sonrisa- Tengo sueño.
Tienes que hacerte una prueba Ana- dijo Nicole- Una ecografía.
¿Ecografía?- preguntó Liam.
Sí, pero es para los riñones- dijo Nicole con una media sonrisa. Me levanté de la otra cama que había en la habitación, Liam y Nicole habían dormido en los sillones.
La noche anterior, conseguimos convencer a la enfermera para poder quedarnos Liam, Nicole y yo, aunque a ella, dos ya le parecía demasiado.
Solo pueden pasar dos personas a las ecografías- dijo la enfermera.
Id vosotros- les dije a Nicole y a Liam. Ellos asintieron.
Caminamos por el hospital, siguiendo a la enfermera, a diferencia de la entrada del hospital, los pasillos eran de un color verde claro, con muchas puertas al largo de estos, de colores verdes claro, blanco y grises claro. Nos sentamos en un pasillo, que tenía a lo largo, pegados a la pared muchas sillas marrones, estas paredes eran blancas y rugosas al tacto, las puertas eran iguales que las anteriores y con pomos dorados, desgastados por el tiempo. Los cuatro, nos sentamos en las sillas, Ana con su pijama amarillo, provocando la mirada de alguna gente que no está ingresada, la verdad es que era cierto lo que me había dicho de que era horrible. En apenas unos cinco minutos salió una enfermera de las puertas que estaban al final del pasillo, dos puertas grandes y blancas.
Ana Claire Thompson Dixon- dijo. Ana, Nicole y Liam se levantaron de sus asientos- Bien, acompañarme por aquí.- Ellos se levantaron y caminaron hasta desaparecer por la puerta.
(Narra Ana)
Entramos en aquella habitación, la cual era grande y tenía otras cuatro habitaciones dentro, localicé un despacho en la puerta de la derecha. La enfermera nos dijo que entráramos en una habitación a la derecha, al lado del despacho.
Bien, necesito que te quites la camiseta del pijama, y te tumbes aquí- dijo la enfermera, señalando la camilla que estaba al lado de un aparato, ya nada extraño para mí. Comencé a desabotonar el pijama y me tumbé en la camilla. Bájate los pantalones un poco- dijo. Deshice el nudo e intenté bajármelos, Liam al ver que no podía, me ayudó y me dedicó una sonrisa antes de volver a sentarse en la silla junto a mi hermana- Dentro de poco vendrá la doctora- dijo marchándose de la habitación.
Ahora me van a pringar de un gel toda la barriga- dije con cara de asco y ellos rieron.
Que quejica, al menos no te pinchan como a mí- dijo Nicole.
No me puedo creer que te desmayases cuando te pincharon- dije riendo.
¿Enserio?- dijo Liam.
Si- dijo Nicole con cara de pena- Que me hizo daño. Liam y yo reímos. La doctora entró. Era una mujer de estatura media, unos cuarenta y cinco años, pelo rizado pelirrojo oscuro, con gafas. Llevaba una bata blanca y por debajo se podía ver su ropa de calle, una falda marrón con un jersey del mismo color, de calzado, unas bailarinas negras.
Túmbate de lado, con la cabeza hacia la izquierda- le hice caso y me giré- esto está frío- dijo una vez se sentó, poniéndole un gel a una especie de mando. El mando era gris, no era rectangular, como en las películas, era cuadrado al principio pero después se hacía más fino, tenía un botón verde en el centro.
Al notar el contacto del mando contra mi piel me estremecí, como ella dijo, estaba frío y era gelatinoso. Comenzó a recorrer mis costillas con el “mando”, apretando un poco. Coge aire y no respires- dijo.
Durante la ecografía, pude observar el lugar, las paredes eran color crema, el techo y el suelo eran blancos, había dos sillas marrones como las del pasillo, donde estaban sentados Nicole y Liam. La camilla estaba en el centro, al lado, el aparato al que estaba conectado el “mando” y una silla para que se sentase la médica. Al fondo había una pequeña mesa auxiliar gris. Durante la prueba, tuve que tumbarme hacia el lado izquierdo, boca arriba y hacia el lado derecho. Coger aire y no respirar, respirar, no respirar, esas eran las indicaciones de la médica. Cuando terminó, me dijo que me pusiese el pijama y que los resultados se los enviarían al médico. Liam y Nicole, me ayudaron a quitarme el gel con unas servilletas, el cual, milagrosamente, no era pegajoso y no era molesto.
(Narra Sally)
Estaba en casa de Louis, había dormido con él, porque Cece se quedó en el hospital con Ana, nos llevamos todos un gran susto, pero gracias a dios, se estaba poniendo bien. La puerta de la habitación de Louis se abrió, por ella entró él, con el desayuno.
Te quiero- dije cogiendo una de las galletas que había en la bandeja.
Eh, ladrona- dijo Louis dejando la bandeja en la mesa. Yo reí. Se tumbó en la cama y me abrazó, mientras nos tomábamos el desayuno.
¿Quieres que vayamos a ver a Ana hoy?- dijo rompiendo el silencio.
No, hoy le toca a Cece, tendremos que ir de uno en uno a visitarla, porque Liam va a querer hacer los turnos- dije mirándolo.
Ya, bueno, lo importante es que esté bien- dijo Louis.
Si, Liam ha sido un cielo, con todo esto que ha pasado, se nota que Liam y Ana se quieren mucho- dije.
Cierto- dijo, se quedó pensativo.
Así que…, dijisteis en la entrevista que estábamos saliendo con vosotros-dije
Si, ¿No querías que dijese nada?- dijo el nervioso.
Oh, no, no importa, es solo que…, es un poco raro, creo que me estarán poniendo a parir en Internet y todo eso- dije riendo.
Bueno, lo que pasa siempre, pero se acostumbrarán, ya lo sabes- dijo.
Si, solo espero que mi padre no se entere- dije.
¿Tu padre no sabe nada?- dijo, negué con la cabeza.
Aún estoy pensando en cómo decírselo, aunque no creo que se lo tome a bien- dije
¿Por qué?, ¿Qué tiene de malo nuestra relación?
No sé, es un poco porque es un pesado con eso de la edad- dije.
Pero solo nos llevamos tres años
Ya, pero yo estoy haciendo segundo de bachillerato, estoy en el instituto y tú tienes veinte años y eres un cantante famoso.
Él puso una mueca.
Pero no te preocupes, seguro que lo comprenderá- dije terminando la conversación y abrazándome a su pecho.
Note hormigas en mis pies, abrí un ojo, y vi una morena cabeza escondiéndose debajo de la cama, una mano haciéndome cosquillas y la chica, esa chica que reconocí tan solo al notar su tacto, riéndose. Abrí el otro ojo, me senté en la cama, sin mover ni un solo pie para que no se diera cuenta y me acerqué a su oído.
¿Te diviertes?- le dije sigilosamente en su oído.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH, un grito se oyó por toda la casa.
¿Te he asustado?- dije riendo.
No que va, no me has asustado tonto mío de mi vida y todo mi corazón- dijo levantándose del suelo.
Bah, pero si no ha sido para tanto- reí.
Déjame en paz- dijo yendo hacia una parte de la habitación.
Venga va, no te enfades.- dije acercándome a ella.
Déjame Jo- dijo quejándose.
No, no te dejo- dije dándole la vuelta, y la besé. Luego nuestras frentes se apoyaron una en la otra y ella sonrió.- ¿Parece que me gano rápido tu perdón no?
Idiota.
Pero me amas.
No.
Me acabas de besar.
¿Y?
Que no me digas que no.
Pues no, no te quiero.
Eso ya lo veremos- Ella me miró extrañada. La cogí de la cintura, la levante del suelo y le hice dar una vuelta por los aires, pero tropecé y caímos a la cama, estábamos el uno muy cerca del otro, notaba como se aceleraba su corazón y sus respiraciones, luego nuestros labios se unieron en un largo y tierno beso, besos que empezaron a ser cada vez más constantes, desesperados, deseosos y al final, nos dejamos llevar por lo que querían nuestros corazones.
¿Sigues sin quererme?- dijo de repente.
¿Tú qué crees?- dije mirándole a los ojos.
Que sí- dijo mirándome, me levanté, y me puse su camisa, luego le sonreí- ¿eso es un sí?
Eso será. Vamos, tenemos que desayunar, hoy nos espera un día largo.-Se levantó y me cogió las manos.
¿Y qué vamos a desayunar madame?- dijo con voz de mayordomo.
¿Tortitas?- dije abriendo la puerta de la habitación.
¡¡¡TORTITAS SE HA DICHO!!!- grito saliendo corriendo de la habitación delante de mí. Lo vi bajar las escaleras corriendo, pero en el último escalón tropezó y se calló. No me dio tiempo a salir corriendo en su ayuda cuando de repente se levantó y grito: ¡LAS TORTITAS NO SE VAN HA HACER SOLAS, ASIQUE VENGA! Después de eso salió corriendo y desapareció de mi vista al entrar en la cocina. Me empecé a reír y caí al suelo, entonces salió Niall de repente de la cocina con un mandil y un gorro de chef, subió las escaleras corriendo, me cogió de la mano, y me llevó a la cocina otra vez corriendo. Al llegar gritó: ¡A POR LAS TORTITAS! Después de eso pasamos la mañana haciendo tortitas y tonterías, luego nos sentamos en el sofá y vimos una peli, aunque a mí no se me iba de la cabeza Ana, y de que me gustaría estar con ella ahora mismo.